Introspección
- Agustina

- 27 mar 2020
- 2 Min. de lectura
Para adentro, así están siendo estos días. Y un poco también así me he sentido. "Quedate en tu casa", "nos cuidamos todos","cuidarte es cuidarnos". He tenido la sensación de que todo empieza por nosotros, pues es nuestra propia vida, pero ¿vieron como una pequeña acción nuestra puede aportar al resto?
Son experiencias, así es todo. Para algunos el tema de la cuarentena es oscuridad, para otros es tranquilidad. Para algunos el encierro es un tiempo de introspección, para vos puede ser un tiempo para disfrutar del hogar. Para algunos es un tiempo cansador, insípido, un menjuje de cosas, pero también puede ser un tiempo para tomar conciencia.
Es llamativo como en tiempos de estar ''encerrados'' todos lo percibimos diferente. Si lo pensamos en frío encerrar tiene una connotación negativa, es como algo malo, pero donde algunos ven ansiedad, algo que no te deja ser vos mismo, poca luz, angustia, privación de libertad, extrañar, un límite, algo que no deja abrirte a la riqueza de lo que te comparte alguien o algo, o te prohíbe liberarte y expresarte. Otros, en cambio, ven oportunidad, reencuentro, la posibilidad de reinventarse, de encontrarse con ellos mismos, de disfrutar los vínculos, tiempo para valorar, aprender, ordenar, pensar y replantear. Hay quienes piensan que el encierro es solo mental, que hoy en día podemos ser más libres de lo que pensamos.
En este tiempo todos hemos descubierto cosas de nosotros mismos, por más mínimas que sean. Aprendimos a valorar el tener la posibilidad de ver a nuestra familia todos los días, de apreciar el orden, de re-descubrir talentos, de practicar la paciencia, de valorar nuestra vocación, de apreciar la libertad, de ponernos en el lugar de otros, de que tenemos un hogar y no una casa, aprendimos a valorar el ver a ciertas personas, a valorar lo que tenemos, nos dimos cuenta que alguien es más importante de lo que pensamos, y a disfrutar el tiempo con nosotros mismos. Pero, también conocer si la convivencia es lo nuestro, que la gente suele ser egoísta, que tenemos una gran capacidad de procrastinar y que ciertas cosas nos sensibilizan mucho, y aprendemos a conocernos de una manera que nos obliga a descubrirnos, a ver nuestros peores defectos y también a convivir con los que tienen los demás. A volvernos a aceptar y aceptar al otro tal cual es.
Descubrí que no puedo vivir sin abrazar mucho tiempo, que los abrazos realmente nos acercan, que extraño compartir el mate con alguien, que me hace bien expresar en palabras lo que siento y que presencias cotidianas realmente son verdaderas y valen la pena. Y así, una infinidad de cosas que me han hecho y hacen crecer, como a todos.
Me parece que todo tiempo siempre es una oportunidad, toda crisis trae cosas buenas, toda crisis nos hace redescubrirnos, y eso es muy bueno. De las cosas se crece, de las cosas se aprende, si crecemos, aprendemos, y si vemos que aprendimos es porque hemos crecido. Aprender y crecer se retroalimentan. Como nosotros.
En un principio, esto se trataba de mi, pero al final se termina tratando de todos. Porque aunque unos prefieran la posición del egoísmo, otros valoramos la unión que se está provocando. Estamos encerrados, pero libres para seguir creciendo-aprendiendo.





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