La otra mitad del corazón
- Agustina

- 26 jul 2019
- 1 Min. de lectura
Ayer estaba en la peatonal con un amigo y se acercó un chico con una sonrisa gigante, recuerdo su nombre: Facundo Joaquín. Es mendocino y está por viajar a Chile.
Nos mostró un alambre y nos pregunta qué vemos, mi amigo dijo que veía la mitad de un corazón y yo dije que veía un signo de interrogación.
El chico nos dice que, obviamente, era la mitad de un corazón, y nos preguntó cómo haríamos nosotros para tener o encontrar la otra mitad. Con mi amigo nos miramos y dijimos, ¿se doblará? O el chico saca la otra mitad y listo... Y él nos dice: "Tienen que girarlo y se ve completo".
Ese día aprendí algo muy importante: no se necesita la mitad de algo para llenar eso que tenemos, o somos, se necesita dar todo de nosotros para llenarlo y, si hace falta, girar en eso mismo. Darle vuelta, yo vi un signo de pregunta, y es para hacérmelas a mi misma.
No fue la primera vez que una persona se nos acerca a mi amigo y a mi y nos compra con cositas de alambre, pero sin dudas es una de las que recordaremos con una sonrisa.
Porque ese chico nos sacó una sonrisa y nos regaló ese alambre para que un día encontremos la otra mitad. Pero, sin notarlo nos enseñó que ya la teníamos en nosotros mismos.
Y de eso se trata el amor
el amor a uno mismo.





Comentarios