Primero de junio
- Agustina

- 1 jun 2018
- 2 Min. de lectura
Desde que me acosté anoche y hasta que abrí los ojos esta mañana no dejaba de resonar en mi cabeza: "es primero de junio" y cada primero de junio es especial. Es el día que nació ese club, esos colores, esa pasión que hace 23 años me iban a empezar a transmitir. Godoy Cruz me ha dado mucho. Principalmente me ha dado muchas alegrías, ilusiones, insomnio, ansiedad y ganas de querer gritar ¡aguante el Tomba! en mil lugares. Me ha hecho enojar al nivel de romperme remeras, golpear puertas, y hasta llorar, de alegría, de bronca...porque así son las pasiones. Me ha dado la posibilidad de compartir los colores con las personas más importantes de mi vida: mi familia; desde mi abuelo -que hizo hincha a mi papá- hasta mis primos, tíos. Incluso mi mamá que más de una vez me tiene que bancar tan loquita. Y, "¡qué justo! tu novio es hincha del Tomba", me dicen algunos... Dios los cría y los colores los amontonan -el amor mejor dicho- También he podido trabajar de lo que me gusta cubriendo campañas de estos colores, algo tan importante para mi como vivir las cosas desde más adentro. Una vez escribí que las pasiones y el amor por los colores no se pueden explicar. Porque el abrazo que te das con una persona que no conoces en la cancha -mientras gritas gol con todas tus ganas- no es algo que se pueda describir así como así. Porque las ganas con las que esperas ir a la cancha no se controlan, la ilusión no se maneja, y el amor no se explica. Se siente. Y lo que yo siento por estos colores no tiene explicación. ¡Gracias, Tomba! El más grande del oeste argentino. El que vuela alto, siempre.
¡Todo es más lindo de azul y blanco! Felices 97 años, colores de mi vida.





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